¡Estrés! ¡Ansiedad! ¡Dolor! ¿Qué pasa?
Ya sea estrés, ansiedad, emociones negativas o dolor físico, nuestro cuerpo responde con músculos tensos, ritmo cardíaco acelerado, respiración entrecortada y pupilas dilatadas. Estas respuestas son instintivas y se convierten en un hábito cuando surgen situaciones estresantes. Nuestro cuerpo comienza entonces a producir adrenalina y cortisol para alimentar nuestras respuestas habituales. Con el tiempo, sufriremos de insomnio, hipertensión, indigestión, enfermedades cardiovasculares, depresión, ansiedad y otros problemas de salud mental. ¡¡¡Es hora de una desintoxicación!!!
¡¡¡Respirar!!!
Sí. Sin pensarlo, respiramos día y noche. Sin embargo, ¿cuándo fue la última vez que respiraste profundamente? ¿Cuántas veces al día respiras profundamente? No muchas, o casi, ¿verdad? ¿Sabías que la respiración profunda es la forma más natural de aliviar el estrés y la ansiedad, reducir el dolor, la presión arterial alta e incluso facilitar la digestión? El oxígeno hace maravillas en el cuerpo y la mente al limpiar, abrir y relajar diferentes partes de nuestro cuerpo, y es extremadamente saludable y, además, ¡gratis!
¿Cuáles son los beneficios de la respiración profunda?
Al inhalar más oxígeno y exhalar más dióxido de carbono, podremos disfrutar de estos beneficios:
1.) Liberamos el estrés y nos tranquilizamos, recuperando nuestro estado natural. El aumento de oxígeno provoca que nuestro cuerpo libere endorfinas, mejor conocidas como la sustancia química del bienestar.
2.) Cuando las endorfinas se liberan en nuestro cuerpo, los dolores físicos se alivian.
3.) Con el aumento de oxígeno, tendremos un mejor flujo sanguíneo que aumentará nuestra energía, inmunidad y digestión, al mismo tiempo que disminuirá nuestra presión arterial.
¿Cómo ayuda la respiración profunda a la digestión?
Respirar correctamente ofrece muchos beneficios. Uno de los más importantes es la reducción significativa de la ansiedad. La respiración profunda, contando hasta cinco o más, modifica el sistema nervioso, pasando del sistema nervioso simpático (respuesta de lucha o huida) al parasimpático, que regula la digestión y el descanso. La respuesta de lucha o huida provoca que la sangre se desplace del intestino a los músculos más grandes, lo que interfiere con la digestión, debilita el sistema inmunitario y aumenta la inflamación. Temporalmente, estas reacciones no son perjudiciales e incluso pueden ser beneficiosas, pero cuando se repiten, pueden dañar la salud. La respiración profunda desactiva esta respuesta de lucha o huida. Respirar lenta y profundamente genera una respuesta de relajación que calma la mente y el cuerpo. La respiración abdominal, también llamada respiración diafragmática, es una de las maneras más fáciles y efectivas de reducir la tensión muscular y detener la respuesta de lucha o huida.